“Si mi pareja no quiere, no insisto”.

“Practico poco, así que no creo que justo a mi me puedan contagiar, ya sería casualidad” .

“Me da vergüenza proponerlo, igual le creo desconfianza…

“En el momento se olvida todo”.

“Me dificulta la relación, además siento menos placer”.

¿Estamos %100 seguras y seguros de no tener ningún virus de transmisión genital?

En la juventud podemos asumir ir al dentista o al oculista periódicamente para prevenir, pero no nos planteamos hacernos pruebas sobre infecciones de transmisión sexual!  Chicas, chicos habéis sido objetivo de infinitas campañas de información y sensibilización. ¿Por qué hacéis malabares con la información sexual y en vez de reconocer  las ventajas del condón para vuestro placer lo usáis tan poco?

La gran mayoría de las personas adultas, aun habiendo tenido practicas de  riesgo nunca hemos acudido a un centro o una farmacia para hacernos las pruebas del VIH, ¿por qué?

Aunque las personas más ancianas si conocisteis la peligrosidad y expansión de lo que fue considerada como “la enfermedad del Siglo XX”, entre vosotras y vosotros también aumenta el número de infecciones. ¿Seguís pensando que estas enfermedades son ajenas a las personas como vosotras o vosotros?

Todavía no lo he visto pero creo que este documental a punto de estrenarse nos puede ayudar a entender mejor las vivencias de las personas con VIH. Y espero que a cuidarnos y disfrutarnos.

NUEVO DOCUMENTAL

“ELIGE SIEMPRE CARA”

Sexualidad En El Ambulatorio


 

ES UN LUGAR PRIVILEGIADO

La sexualidad sigue siendo un tema que genera pudor, incomodidad y olvido en las consultas tanto por parte de usuarias/os como por parte de las/os sanitarias/os. Pero ello no significa que no sea un lugar privilegiado para  incluir, desmitificar, valorar y atender la sexualidad humana.

Socialmente y sobre todo en una población anciana como la de Basauri se ha impuesto el silencio y el pudor sobre temática sexual. Pero el personal sanitario sabe que cualquier tema por íntimo o personal que sea se pueda abordar en sus consultas, ya que se parte de la intención de mejorar la calidad de vida o de solucionar alguna dificultad. Lo más importante es empezar a mencionar la sexualidad desde el personal sanitario, incluirla supone tenerla en cuenta en sus rasgos y experiencias satisfactorias como en sus dificultades.

E Incluirla a lo largo de toda la vida, desde pediatría ya podemos ofrecer un trato, una información y algunas respuestas fundamentales para una vida sexual saludable y satisfactoria. Lo importante es no olvidarnos de esta faceta humana, tenerla presente desde la niñez y hasta los últimos días y reconocer el valor la diversidad sexual humana.

La información es fundamental:

Vivencias positivas: Los cambios biofisiologicos los tenemos a lo largo de toda la vida, y aun así, se siguen trasmitiendo mensajes desde el miedo o la preocupación ante los cambios, ya sean de la pubertad o de la edad adulta. Es obvio que los  efectos de los cambios sobre mujeres y hombres son muy variables, algunos son muy positivos y también tienen lugar en las consultas. Es importante que se mencione la sexualidad cuando no hay problemas, pero no como un sinónimo de salud, sino como una cualidad personal más. Un de los nuevos mitos sexuales es que la gente sana tiene relaciones sexuales, esta idea genera ansiedad y preocupación sobre el cuanto, cuando la sexualidad realmente es la posibilidad de expresarte como quieras, la libertad de tener o no relaciones sexuales, de compartirlas o no.

Los cambios propios del proceso y desarrollo personal se pueden medir, comparar y mencionar desde la infancia, desde la diversidad sexual y como algo que da autonomía y bienestar. Los juegos masturbatorios también se pueden mencionar explicando las reacciones de los cuerpos ante la excitación (de pies a cabeza, sin caer en la visión genitalizada del placer: aumenta la temperatura corporal, la piel enrojece, el corazón se acelera, erección del pene, lubricación de la vagina, eyaculaciones voluntarias e involuntarias, eyaculación femenina…). Recordarles que la masturbación (con o sin pareja, a los 10 años o con 82) es una opción personal y si no es gratificante puede ser una señal de alguna dificultad a tener en cuenta.

Sabemos que tras la menopausia algunas mujeres mejoran sus relaciones y sensaciones sexuales al desaparecer el miedo al embarazo y/o cambiar de estilo de vida al crecer sus hijas/os. En cambio si aparecen dificultades en la respuesta sexual humana se debe de abordar.

Abandonar los prejuicios y las experiencias personales nos ayudará a situarnos en la sexualidad de las demás personas, ya que aun sabiendo lo importante y lo diversa que es la sexualidad en ocasiones se siguen dando por hecho falsas creencias o se actúa  según ideas previas. La sexualidad sigue siendo considera o reducida a una relación o un juego erótico concreto, generalmente la penetración. Por ejemplo, se suele olvidar mencionar que los fármacos tienen consecuencias sexuales cuando el paciente es un viudo de 80 años o una niña de 15 años.

Además, en ocasiones la sexualidad se sigue vinculando a una práctica peligrosa, según el estado de salud.  En personas intervenidas de problemas cardiovasculares o en las mujeres después del parto. En la rehabilitación después de intervenciones o lesiones se deja para “demasiado tarde” la recuperación  sensitiva de  zonas eróticas para la persona.

No son problemas: Por lo general,  llegamos tarde a explicarles todo lo relacionado con la sexualidad, hasta los cambios corporales, así que cuando lo hacemos ya nos encontramos con prejuicio y miedos. Por ejemplo, en la infancia no se explican los cambios corporales y menos aun la diversidad en los mismos, por ello no es de extrañar que las niñas con cambios  precoces, lo vivan en secreto y con cierto complejo y preocupación. Es más, la experiencia en educación sexual sigue demostrando que muchas niñas que tienen la menstruación con 9 o 10 años lo esconden en el colegio porque al resto les parece algo “raro”, “asqueroso” o “malo”.

Teniendo en cuenta el esfuerzo social por diferenciar los dos sexos y la presión que se ejerce sobre las personas que no siguen el modelo sexual “estándar” de su sexo, explicar las cualidades intersexuales provocaría una visión de la sexualidad más abierta y tolerante. Esta comprensión ayudaría a no generar rechazo, por ejemplo a púberes cuando desarrollan cualidades más comunes del otro sexo. Y es que la intolerancia siguen siendo la reina en las aulas o calles y tema de burla a los chicos de 13 años con ginecomastia o a las chicas con mucho bello corporal o facial. Esta información y comprensión de la sexualidad es tan importante para la infancia como para el mundo adulto y anciano, ya que los cambios corporales se dan a lo largo de toda la vida y las inseguridades o complejos que generan se pueden resolver invirtiendo poco tiempo. Cuidar la autoestima de las personas que acuden a consulta es fundamental ya que el contexto es muy confuso, rígido y exigente con los rasgos físicos de la gente.

Responsabilidad médica:

Dar luz a la sexualidad: Preguntar sobre el proceso sexual y sobre si las relaciones sexuales son satisfactorias o no es una responsabilidad sanitaria. La escasez en el tiempo de atención o la inseguridad del personal sanitario son obstáculos a tener en cuenta pero no por ello debemos de dejar de atender una faceta fundamental del ser humano.  No hay excusa para no incluir la sexualidad en sus consultas, cuando:

–          Una enfermedad o lesión afecta a las respuesta sexual: Hepatitis, diabetes, irregularidades endocrinológicas, esclerosis múltiple, inflamatorias o fracturas de la pelvis, quistes de ovario, endometriosis, infecciones del tracto urinario…

–          Los fármacos recetados pueden influir en la sexualidad: para tratar la hipertensión, las enfermedades cardíacas, los trastornos psiquiátricos, anticonceptivos, tratamientos hormonales…

–          En la rehabilitación de lesiones o fracturas no olvidar la rehabilitación sensitiva.

–          Cuando una persona muestre estados recurrentes de ansiedad, disforia, tenga dificultades para dormir… Ya que puede que existan dificultades en la relación de pareja o incluso malos tratos que necesitan ser resueltos con urgencia.
Saioa Hernandez Castro